Mostrando entradas con la etiqueta _Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta _Artículos. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de septiembre de 2010

Windows / Mac


Meditación Trascendental

Respire hondo, relájese. Las preocupaciones se desvanecen. Los problemas técnicos dejan de parecer tales. No hay barreras que hagan incompatibles sus redes de ordenadores Windows y Mac. Solo son dos caras de una misma moneda, yin y yang, que pueden comprenderse y controlarse con un conocimiento profundo de ambos sistemas.

Cuando crea ver un problema en su red corporativa. Cuando las habilidades de sus usuarios de Mac o el conocimiento de su departamento informático no alcancen a resolverlo, concéntrese y recuerde estos sabios consejos:

Deje su mente en blanco
Olvide todos los prejuicios acerca de los Mac, de los PC y de la integración y compatibilidad PC-Mac. La historia de ambas plataformas se remonta al siglo pasado y desde hace más de 15 años existe sabiduría y medios suficientes para hacerlos funcionar de manera integrada y eficiente. El secreto está en el conocimiento, un conocimiento que, aunque no encuentre en su empresa, sí puede incorporar.

Ábrase a los demás
Los ordenadores Mac han de configurarse para compartir Windows, y para ello, además, han de tener la cortesía de presentarse en los grupos de trabajo de la red no anónimamente con un nombre genérico, sino con uno que Windows pueda reconocer. Extienda esa cortesía creando en los Mac cuentas de usuario para los PC Windows que necesiten acceder a sus recursos y ellos podrán hacerlo mediante diferentes métodos de conexión.

Siga la senda del maestro
No hay camino que no haya sido recorrido antes. Prácticamente, cualquier problema al que se enfrente su equipo o su red ya ha sido experimentado y subsanado. No es necesario que lo afronte en solitario, ni que lo haga con menos recursos o experiencia de la necesaria: pida consejo a quienes lo recorrieron y ya están de vuelta. Tanto Apple como Microsoft obligan a pasar rigurosos exámenes a quienes van a ostentar el título de consultor o partner autorizado. Déjese guiar por quienes han sido acreditados por ellos dos.

Visualice la solución

Sus profesionales o su departamento informático pueden ser expertos en Windows y legos en Mac, o viceversa. Si ellos no son parte de la solución que necesita busque quien pueda ser parte activa de la resolución de sus problemas. A veces basta con elevar un poco la mirada para que llegue la inspiración.

Ahora, vuelva a respirar hondo y relájese.

jueves, 27 de mayo de 2010

Outsourcing

"Cuando no sepas qué hacer,
un refrán te lo puede resolver"


Ya se sabe que el refranero es sabio. Además es visionario: el outsourcing, ese "palabro" puesto de moda tras la afamada re-orientación de Kodak en los años 80, ya era predicado con profusión en nuestro acervo popular. Una sabiduría ancestral que seguro tuvo, por sentido común, más influencia que las tendencias de management de Estados Unidos en la estrategia pionera de externalización emprendida por Telefónica allá por la década de los 70.


El outsourcing se asocia comúnmente a las tecnologías de la información o a los sistemas y procesos informáticos, pero la externalización o “tercerización” va más allá de las soluciones TIC. Hoy, desde la fuerza de ventas a la gestión financiera, prácticamente todo es externalizable.

En cuanto a la eficiencia del outsourcing, es tan antigua como el mundo: los egipcios, por poner un ejemplo, confiaban a la tecnología y experiencia fenicia su transporte marítimo. Los beneficios de la externalización, económicos, cualitativos, tecnológicos, estratégicos y financieros, pueden encontrarse bien definidos y mejor ejemplarizados en la bolsa de sabiduría que guardamos en la faltriquera de nuestra historia. Ahora que la eficiencia y competitividad son más relevantes que nunca es hora ya de echarle mano como se merece: “Mejor precavido, que arrepentido”, o lo que es lo mismo “gástalo en cocina y no en medicina”.



Quien mucho abarca, poco aprieta
Los beneficios estratégicos

Centrarse en el propio negocio
Si atendemos al principal mandamiento de la filosofía del outsourcing, el refranero responde con la siguiente estrategia: “Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo, tú; a lo mío, yo”. Al igual que el outsourcing, predica el no “meterse en camisa de once varas” y enfocarse en el negocio fundamental innovando en la oferta y mejorando la calidad, antes que dedicar tiempo y esfuerzo en tareas que no reportan ingresos, pues “perdiendo tiempo, no se gana dinero”. “Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene”.

Competitividad
“Quien mucho duerme, lo suyo y lo ajeno pierde”. La empresa actual no puede quedarse al margen de cómo evolucionan las ideas y sistemas que empujan el mercado. Hoy es perentorio acceder de forma inmediata a profesionales expertos y tecnología punta, sin esperar a poder invertir en formación o contratación, ni incurrir con urgencia en costos de adquisición e implementación. Esto solo es posible a través de las oportunidades que ofrece la externalización: “sé primero en sembrar si quieres aventajar”.

Incremento de la calidad
“La “calidad”, bien entendida, empieza por uno mismo”. Todos exigimos la máxima calidad, pero mejorar lo que ofrecemos resulta complejo y caro, cuando no difícilmente accesible. El outsourcing facilita a las empresas el poder ofrecer a sus clientes más y mejores servicios, de elevada calidad y con tecnología de última generación, gestionados por conocimiento experto y, además, garantizados en contrato mediante acuerdos de servicio. No importa lo bien que creamos que hacemos las cosas: “lo hecho bien, aguarda a lo por hacer”.


A nuevos tiempos, nuevos usos
Los beneficios tácticos

Responder con agilidad a los cambios del entorno

“Cual el tiempo, tal el tiento”. Como el mercado es cambiante y el negocio veleidoso la empresa ha de ser más flexible, menos dependiente y con más margen de maniobra. El outsourcing ayuda a tener y mantener la agilidad necesaria para enfrentar los cambios incorporando puntualmente a su estructura y oferta de servicio los conocimientos, profesionales y recursos que precise para encarar los retos que el mercado le ponga por delante. “El camino que se sabe, bien se anda”.

Asumir los retos minimizando el riesgo
“Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero”: creando alianzas de conveniencia con proveedores cualificados se comparten riesgos, se construyen relaciones y experiencias de valor que incorporadas al bagaje de conocimiento de la compañía la sitúan en posición de ventaja sin comprometer sus objetivos estratégicos, “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.


Abarata, tendero, y ganarás más dinero
Los beneficios económicos y financieros

Optimizar tiempo y recursos

“A un tiempo soplar y sorber no puede ser”, no se puede estar “en misa y repicando”. Bien es sabido que algunos procesos de negocio, la adquisición de equipos o aplicaciones, el mantenimiento de infraestructuras o la dedicación a servicios tangenciales restan a la empresa del tiempo y los recursos que podrían aplicarse a las áreas clave que la organización precisa para generar beneficios. Ya lo dice el refranero “zapatero, a tus zapatos”, “cada puerta va bien en su quicio y cada uno en su oficio”.

Predecir, controlar y reducir costos
“Cuida los pequeños gastos, un pequeño agujero hunde un barco”. El outsourcing requiere de un ejercicio previo (que también se puede y se debe externalizar) para determinar qué costos de carácter fijo pueden transformarse en variable, cuáles son evitables, suprimibles o asumibles de manera puntual en operaciones, equipos, instalaciones y… personal. “Un hombre con talento, vale por ciento” se dice. La mala prensa liga el outsourcing a la supresión de empleos, algo que se ha revelado como incierto pues también es generador de empleo cualificado y de alto valor añadido, tanto fuera como dentro de la empresa subcontratante. Por otro lado, al declinar los costos de cualquier tipo se liberan recursos para destinar a otros propósitos, pudiendo hacer a la empresa más flexible y doblemente competitiva.

Disponer de más fondos de capital
Sí; es cierto: “oficio ajeno, dineros cuesta”, pero “ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar”: externalizar es también ahorro e inversión a la par que gasto deducible. Al “tercerizar” procesos se reduce la necesidad de reservar fondos de capital ajenos a la razón de ser de la compañía, facilitando el acceso al efectivo y permitiendo la transferencia de los activos del cliente al proveedor. Y si, aún así, invertir en un proveedor de outsourcing le parece caro, recuerde que “lo barato sale caro” y que “quien vale mucho, hace mucho”.


Al más viejo, pídele consejo
La elección del proveedor

Siempre habrá alguien en el mercado que sepa más de algún aspecto de su negocio que usted. En el peor de los casos será su competencia, en el mejor: un proveedor en quien pueda delegar, para una mejor eficiencia, parte de su gestión, aprovechándose de toda su experiencia y conocimientos. Ahí sí que “el saber no ocupa lugar”, en el outsourcing el conocimiento y quienes lo van a compartir con usted están físicamente fuera de su empresa, ahorrándole euros y metros cuadrados. Pero asegúrese: el factor principal para una externalización con éxito es la elección de un proveedor adecuado, con conocimiento, experiencia y comprometido en cambiar sus necesidades por soluciones; justamente a lo que nos dedicamos en Lynxmaster.


Lo bueno es enemigo de lo mejor
Recomendación final

“Todo cambio de sistema, quema”. No faltarán detractores llegado el momento de enfrentar sus métodos, sistemas o departamentos a una propuesta de externalización. “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, dirán, o más aún: “Virgencita, que me quede como estoy”. Solo piense en que no hay situación de negocio permanente ni futuro predecible: “quien se queda con lo que tiene, tarde o temprano lo pierde”.

Por último, de empresa a empresa, un consejo, si quiere, interesado: la próxima vez que dude en acometer un proyecto por falta de recursos o dedicación, cuando perciba que su empresa invierte menos en su futuro que en el día a día porque su burocracia interna la mantiene ocupada, recuerde este otro aforismo: “el que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero”, y para cumplir con este principio y fin que ha de mover a toda empresa le dejamos con otro aforismo de nuestra cosecha: “Usted, a lo suyo; lo demás es cosa nuestra”.

lunes, 12 de abril de 2010

IPv6, ¿el nuevo “efecto 2000”?

IPv6. Entrevista a Jordi Palet
CEO/CTO de Consulintel. Presidente del Grupo de Trabajo de Educación, Promoción y Relaciones Públicas del Foro IPv6. Miembro del IPv6 Task Force Steering Committee.

IPv6, ¿el nuevo “efecto 2000”?

Su ordenador, su teléfono móvil… cada dispositivo conectado a Internet tiene una dirección IP asignada. Pero la cantidad de esas direcciones es limitada y lleva años agotándose. El protocolo de Internet vigente, IPv4, “solo” dispone de 4.000 millones direcciones. Al crecer la cantidad de redes y de dispositivos conectados las direcciones de Internet exclusivas resultan insuficientes. Cisco prevé para 2014 que más de 400 millones de usuarios de Internet del mundo podrían acceder a la red solamente a través de una conexión móvil. Pero no son los móviles, ni los servidores de Internet, ni los PCs de las oficinas o los domésticos los únicos que precisan una dirección IP individual.


La domótica exige de los nuevos hogares digitales dispositivos domésticos con IP integrada: neveras, alarmas, cámaras de vigilancia, persianas, sistemas de climatización… Todos los sectores, de la salud a la logística, de la banca a los carros de la compra, de la automoción a la gestión urbana o de infraestructuras están proyectando demandas sin precedentes sobre unas redes móviles cuyos identificadores se agotan.
El NRO, organismo que agrupa a los cinco Registros de Internet Regionales (RIRs), ha dado la voz de alarma, ya sólo queda un 10% disponible, lo que vaticina un colapso de las redes y comunicaciones electrónicas si no se adopta pronto una solución: la versión 6 del protocolo de Internet (IPv6), que ofrece 2128 direcciones, es decir, podríamos hablar de un número casi ilimitado.
¿Y las empresas? ¿en qué se ven afectadas ya y cómo pueden prepararse para anticiparse a este escenario? ¿cómo afrontar las nuevas necesidades de inversión sin un retorno aparente de las mismas? ¿Estamos ante una amenaza seria o es otro “efecto 2000”?
Jordi Palet, CEO/CTO de Consulintel, es Presidente del Grupo de Trabajo de Educación, Promoción y Relaciones Públicas del Foro IPv6 y Miembro del IPv6 Task Force Steering Committee. En esta entrevista nos da algunas pistas sobre la situación y la evolución de la misma a corto plazo.


:: :: :: ::

Lynxmaster: ¿Hay ya una fecha prevista para el pretendido colapso de las comunicaciones?
Jordi Palet: Las proyecciones hechas en enero de 2009 a partir de las tendencias en distribución calculaban que las direcciones del esquema actual (IPv4) se agotarán en el año 2011 o al principio del 2012. No se trata de un apunte en la agenda tan preciso como el del efecto 2000, pero sí tan relevante. Hay que tener en cuenta que la demanda aumenta también por el crecimiento de las comunicaciones en Latinoamérica, el Medio Oriente y África quienes están vinculando ya su desarrollo a las TIC.

Lynxmaster: ¿Cómo sería entonces el cambio: desaparecerá IPv4 de golpe?
Jordi Palet: El cambio a IPv6 se lleva realizando de manera gradual desde hace años, pero la marcha de su implantación está resultando inversamente proporcional a su importancia. Es obligada la intervención de gobiernos, fabricantes y proveedores de Internet para ofrecer la base necesaria que facilite el acceso de empresas y particulares a IPv6.
De algún modo, podríamos decir que no es un cambio, sino una transición y coexistencia. Ambos protocolos pervivirán en las redes durante algunos años, hasta que de pronto, sin que nos demos cuenta, el tráfico que use IPv4 sea minúsculo y poco a poco empiece a desaparecer. Es como si, en una balanza, tuviéramos el peso hoy en un lado (hoy, IPv4) , y poco a poco lo fuéramos cambiando al otro (a medio-largo plazo, IPv6).

Lynxmaster: Entonces, ¿qué pueden hacer las empresas para anticiparse a esa situación?
Jordi Palet: Principalmente conocer para exigir. Son los gobiernos, los fabricantes y los grandes operadores de redes quienes tienen la responsabilidad de acelerar esa transición. Exigir por parte de la empresa la adecuación de sus redes y equipos a IPv6 es una manera de propiciar una transición definitiva.
Un detalle importante es que los productos de red, sistemas operativos, e incluso dispositivos como impresoras, cámaras, etc., ya soportan IPv6 desde hace varios años. No supone un sobrecoste, así que hay que asegurarse de que cuando se planifiquen compras, concursos, etc., nos aseguremos de exigir IPv6. Igualmente cuando contratemos servicios a proveedores de Internet, desde conectividad hasta posting o housing.

Lynxmaster: En las empresas casi no se ha oído hablar del IPv6 ¿va a suponer para sus departamentos y empleados un coste elevado el adaptar sus redes, equipos, aplicaciones o métodos de trabajo al nuevo protocolo?
Jordi Palet: La inversión no debiera ser mayor que la obligada por las actualizaciones regulares. Muchos equipos ya incorporan IPv6 desde hace algunos años. Como comentaba antes, es una cuestión de planificación. Si exigimos IPv6 en nuestras adquisiciones, desarrollos de software, etc., no nos costará más, y cuando necesitemos activarlo, ya estará ahí y no tendremos que volver a comprar nuevos productos.
Respecto a los profesionales, no afectará a usuarios finales, muchos de ellos derivan la configuración de sus ordenadores al responsable informático y la adaptación a IPv6 será transparente y de hecho, por el diseño del propio protocolo, en general será automática. Los responsables de redes e informáticos sí necesitan conocer IPv6 en la medida en la que conocen ahora los detalles de IPv4. Pueden encontrar amplia información al respecto en www.6sos.org cuyo Servicio de Información y Soporte lleva en activo desde 2003. Si se desea información más avanzada, www.6deploy.eu
la proporciona sólo en Inglés, aunque el helpdesk ofrece soporte y atención en castellano.

Lynxmaster: Mientras prosiga la transición, ¿hasta qué punto son compatibles ambos protocolos? ¿Puede darse en una misma red la coexistencia de IPv4 e IPv6?
Jordi Palet: Sí. De hecho, el protocolo ha sido diseñado para coexistir con IPv4, no para reemplazarlo. Eso no afecta al funcionamiento de una intranet o red corporativa. La mayoría de los sistemas operativos, desde el año 2001, soportan IPv6 (incluso en PDAs, teléfonos móviles, etc.) y por tanto, permiten la utilización simultánea de ambos protocolos. De esta forma, es posible la comunicación tanto con redes que sólo soporten IPv4 como con aquellas redes que sólo soporten IPv6 (aunque es algo que sólo debiera de ocurrir a muy largo plazo), así como la utilización de aplicaciones diseñadas para ambos protocolos.

Lynxmaster: ¿Es la garantía de contar con direcciones IP suficientes la única ventaja de incorporar IPv6?
Jordi Palet: Hay muchas; por ejemplo, el protocolo de seguridad que utilizamos en Internet, IPsec, es el mismo para IPv4 que para IPv6, con lo cual teóricamente ambos protocolos son igual de “seguros”. Sin embargo, ligado al incremento de direcciones, existe una ventaja muy importante: frente a los 5 minutos que requiere un ataque “por fuerza bruta” para encontrar un acceso en una red corporativa a través de las 255 direcciones IP que se asignan comúnmente con IPv4, en una red con IPv6 se requerirían unos 5’3 mil millones de años.
Pero, además, existen otras ventajas como el soporte de movilidad IP, que permite que las aplicaciones sigan funcionando sin interrupción aún cuando los dispositivos se estén moviendo en diferentes redes, mejor soporte de multicast, que permite ofrecer servicios avanzados de “multidifusión” (ejemplo, servicios avanzados de TV de alta definición en redes de banda ancha), y un sinfín que iremos descubriendo, pues el protocolo ha sido diseñado para crecer, prácticamente sin límites.

Lynxmaster: ¿IPv6 puede suponer una ventaja competitiva para las empresas?
Jordi Palet: Desde luego. IPv6 reabre Internet a la innovación. Si pensamos en lo que hemos innovado en Internet desde el nacimiento de la web (aplicación cliente-servidor), todo ha ido en torno a ello, y, debido a la escasez de direcciones, nos hemos visto muy limitados en el diseño de aplicaciones que aprovechen las comunicaciones cliente-cliente. Ejemplo: la posibilidad de tener en cada lámpara, electrodoméstico o dispositivo de una vivienda una dirección para poder acceder a ella directamente. La domótica es solo un ejemplo. No tuvo el éxito esperado con IPv4, y esto cambió radicalmente con IPv6, del mismo modo que ocurrirá con aplicaciones que hasta ahora no han triunfado, u otras que ni siquiera hemos pensado y que el número casi ilimitado de direcciones hace posible. Con IPv6 un usuario que habitualmente tiene una sola dirección IPv4 “verdadera”, tiene 65.535 redes de 264 direcciones cada una.


:: :: :: ::

Al carecer de una fecha límite la implantación de IPv6 se había relajado. Para el 1 de enero de 2012, dicen los expertos, se habrán agotado las direcciones IPv4 actuales, e IPv6 debería estar plenamente implantado. Si no es así, podría darse a gran escala un escenario parecido al vivido en el reciente Mobile World Congress (MWC) celebrado en Barcelona, cuyas comunicaciones se resintieron de un exceso de demanda. Es más, puede darse el caso de que los proveedores de Internet que no estén preparados con IPv6, no puedan conectar a nuevos usuarios o, lo que sería peor, que sus usuarios actuales no pudieran utilizar nuevos servicios de Internet disponibles solo con IPv6. De algún modo tendríamos una Internet dividida, con usuarios de “diferente categoría”. Por ello, lo fundamental es exigir a los ISPs que nos proporcionen IPv6; si el actual no lo ofrece otros sí lo harán, simple competencia en un mercado abierto.

Lynxmaster. Departamento de Comunicación.

lunes, 5 de abril de 2010

Cloud Computing

Con la cabeza en “la nube”

Desde hace unos años venimos escuchando ese inspirador término del “Cloud Computing”. Un concepto de moda que puede devenir en demodé por llevar implícita en el nombre la principal causa por la que suscita reticencias: la evanescencia; ¿dónde están los datos de nuestras empresas? ¿dónde se dan los procesos? ¿Flota la información crucial de nuestros negocios en un hiperespacio más allá de los “seguros” cortafuegos de nuestros servidores corporativos?...

Estas reservas, sin duda justificadas aunque insuficientes para evitar que el “Cloud” sea una de las tendencias en alza para 2010, se desvanecerán cual jirones de nube si miramos el horizonte tecnológico con cierta perspectiva. Retrocedamos en el tiempo para encontrar el origen de un concepto que lleva funcionando más de una década: los beneficios de alojar información en servidores externos, invirtiendo menos en instalaciones, hardware y actualizaciones, beneficios que han ofrecido y ofrecen una vía de crecimiento y desarrollo a múltiples empresas que no disponen de los recursos de las grandes corporaciones.



Regreso al futuro
El boom imparable del outsourcing y su eficiencia para lograr una reducción de costes llevó a finales de los años noventa hasta el punto de intentar externalizarlo prácticamente todo. ¿Por qué no externalizar las bases de datos? Y la gestión documental, y la inteligencia de clientes, y las copias de seguridad, y el trabajo compartido…
Los ASP (Proveedores de Aplicaciones de Servicios) tuvieron su cima mediática en el año 2000 con propuestas novedosas como las de Salesforce.com. Pero fue una época de mercados volátiles y años oscuros para Internet: el boom’n’bluf de las punto-com mandó al garete a muchas compañías y sumió al ASP en un letargo del que despertó metamorfoseado y compatible con Internet en SaaS (Software as a Service) un término sobrio de apariencia más técnica que tuvo su cénit entre 2006 y 2007, para dejar su puesto al más aspiracional y ambiguo de “Cloud Computing” o, familiarmente, “La Nube”: un paraíso de tecnología e infraestructuras donde solo se paga por lo que se consume. Y no se paga mucho, pues dando el proveedor servicio con una misma aplicación a un elevado número de clientes, crea economías de escala obtenidas de un aprovechamiento más eficiente de los recursos, lo que revierte en un precio más bajo en el software ofrecido.

Ventajas y más ventajas
La integración web con las demás aplicaciones de la empresa. Su carácter de “conectar y listo”. La ausencia de inversiones en hardware y el subsiguiente mantenimiento. El acceso a los recursos desde cualquier parte. Su capacidad de personalización y su escalabilidad (poder añadir fácil y rápidamente nuevos componentes para dar cobertura a un crecimiento de las necesidades)… son ventajas que se suman a la posibilidad de acceder tanto a las actualizaciones y mejoras del servicio cuanto a los más avanzados procedimientos de seguridad, disponibilidad y funcionamiento que solo proveedores especializados en este tipo de servicios pueden garantizar.

No todos están en la Nube
Más que desventajas cabría hablar de inadaptación. El “Cloud Computing” no es para quienes no se fían de sacar los datos o la lógica de su negocio fuera de su empresa, quienes ven complicado o imposible integrar los recursos a contratar con los corporativos, ni para quienes precisan desarrollar una aplicación específica a su medida. Tampoco lo es para quienes temen depender de ajenos, sufrir por eventuales interrupciones del servicio o a los fallos de Internet, no queriendo invertir un poco de lo que se ahorran, al incorporar un servicio “Cloud”, en una conectividad supletoria para estados de excepción.

En definitiva, ningún inconveniente que no se pueda sortear analizando previamente nuestras necesidades y asegurándonos después de conocer el grado de experiencia y fiabilidad del proveedor, el precio, las condiciones del servicio, la posibilidad de personalizarlo, su integración con las aplicaciones de la empresa, las características del alojamiento, sus niveles de seguridad, la política de mantenimiento y el acceso continuo a actualizaciones y mejoras.